Carmen Calvo colgada como... nuestros guardia civiles

La prensa ha recogido en sus titulares de esta semana un hecho aterrador para la vicepresidenta primera del Gobierno de España: "Aparece una muñeca ahorcada con la cara de Carmen Calvo en Santiago" aunque, sorprendentemente, y aunque se haya tenido conocimiento de quienes habían ajusticiado lúdicamente a la socialista, ningún medio haya querido contar en el cuerpo de la noticia quiénes habían sido los malhechores del ahorcamiento de la muñeca de trapo. Una asociación de transexuales decepcionada por la súbita "aversión" del colectivo de la feminista.

Quizá es que denunciar al culpable de un delito de odio, o de incitar a la sociedad a atentar contra una persona cuando éste tiene pichicilina, y a la vez un sujetador de talla 100 y copa D también es "transfobia" para los nuevos tiempos a los que se tiene que adaptar el periodismo, la sociedad y, en especial, la judicatura. No sé...

El hecho es que, a pesar de la reprochable conducta, la vice y  las cientos de asociaciones feministas feligresas del PSOE, y de nuestro dinero, han repicado que el responsable de tan deleznable acción ha sido "el machismo estructural", para lo que, según los propios dogmas acientíficos del PSOE, sería ciertamente insólito, pues un hombre con "tiburón", pechos prominentes, y firmes glúteos puestos en alguna clínica brasileña no serían hombres, sino mujeres. Y mucho más mujer que cualquiera mujer que, habiendo nacido con vagina, no fuera feminista. 

¿Estamos por tanto ante un preocupante capítulo de transfobia de la vicepresidenta del Gobierno y de sus afines feministas por sostener que una mujer con pene ya no es mujer, al denominarles "machistas"?

Que le pregunten a los de Hazte Oir que condujeron por toda España aquel autobús "transfobo" con aquel adhesivo gigante rotulado que decía: "Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo". Cartel por el que los socialistas, pidieron actuaciones ante la fiscalía para empurar a Arsuaga con hasta cuatro años de cárcel por "incitar al odio, la hostilidad, la discriminación o la violencia"

¿Es que ha capitulado Carmen Calvo al machismo fascista ?

Desde luego que, más allá de la corrección y la mínima solidaridad debida hacía la víctima del asunto, la muñeca colgante debería removernos a todos algo en el estómago: ese irrefrenable instinto de tuitear todo tipo de mensajes por la "consternación más allá de las diferencias ideológicas con Calvo", o ese rollo de "ánimo, señora vicepresidenta aunque estemos en las antípodas", y...bla bla bla, si no fuera porque los que tenemos algo de memoria y un mínimo de instinto de supervivencia, recordemos perfectamente cómo Calvo y su partido han pactado un Gobierno con los separatas golpistas de ERC, Podemos, y las CUP que cuelgan a nuestro Rey hacia abajo, ha regalado un ministerio de 451 millones de presupuesto a una fanática que quiere lanzarlo a los tiburones, ha paseado por la televisión pública al portavoz etarra que quema muñecos de policías y guardia civiles en las vascongadas, y se ha vendado los ojos ante más de 200 actos de enaltecimiento del terrorismo en los últimos dos años, ha llamado "provocación" al paseo con guardaespaldas de Ortega Lara por Alsasua.

Calvo jamás ha condenado el "Alde hemendik" a nuestra policía apostada en Pamplona, ni ha creído que los guardia civiles representados en los muñecos quemados por los tractorianos de Gerona necesitaran una sola palabra de empatía del Estado que representan. 

Sin justificar a los transexuales que pusieron patas abajo a esta señora, hay que reconocer que el PSOE ha llegado demasiado lejos en el timo a estas nuevas e insólitas "mujeres" que ya tumban a mujeres con vagina en los rings de boxeo, y en las pistas de atletismo, sin que podamos referirnos a "la gesta" de un ojo morado a una mujer por otra que hasta hace un mes se llamaba Monolo Beltrán y que ahora tiene tetas.

Recuerdo cómo, en 2017, la feminista Carmen Montón, perecida políticamente a manos del presidente del Gobierno, fabricó una guía contra el lenguaje sexista para la Sanidad valenciana cuya africanizada jerga igualitarista parecía trabajar con ahínco por las nuevas conquistas sociales de la vaca angoleña Watusi oprimida por el patriarcado trashumante: "De ahora en adelante las embarazadas pasan a llamarse «personas preñadas». Ovación para Montón, cuya neolengua visibilizadora de la mujer vetaba la palabra…mujer. 

"Personas preñadas" y no "mujeres embarazadas" para evitar la ofensa de los transexuales regalándoles el milagro reproductivo. El remake progre del Espíritu Santo protagonizado por iluminados laicos que consideran a los trans tan imbéciles como para venderles test de ovulación y garantías de concepción. 

Como para las feministas todo es patriarcal: el leviatán capitalista, el embarazo, un ginecólogo hombre que en la guía pasa a llamarse "consulta ginecológica» y un bebé con colita que, ante el potencial peligro de convertirse en Donald Trump, debe pasar a llamarse "criatura", hasta ha sido necesario convertir a todos los hombres trans que lo solicitaran en "ellas", obviamente hasta que han puesto a La calvo como al Homme pendu de Victor Hugo.

Déjanos tu comentario

Para publicar tu opinión sobre este contenido, regístrate de forma gratuita.

Cargando...

0 comentarios