El trío del asco

Por órdenes de Sánchez, Iglesias e Iván Redondo, el trío de la bencina, Marlaska ha acercado a cuatro terroristas al País Vasco. Entre ellos, al criminal que asesino en Sevilla al matrimonio Jiménez Becerril. Volvían a casa después de cenar. Sus hijos pequeños los aguardaban. Y un terrorista canalla disparó sobre él y posteriormente acabó con la vida de ella. En premio, entre Sánchez, Iglesias y Redondo, con la inestimable colaboración del magistrado-juez Marlaska,  han sido acercado a los asesinos a sus hogares, porque sus familias los echan mucho de menos, que las familias de los terroristas de la ETA son así de sentimentales.

Iglesias se negó a condenar el terrorismo, porque según él, subyacían motivaciones políticas. Está claro que el comunismo y la ETA crecen en el mismo pasto. Lo de Sánchez responde únicamente a su interés por seguir viviendo de gorra de los contribuyentes, y lo de Redondo es consecuencia de su inabarcable y pútrida ambición. El PSOE, con Sánchez a la cabeza, ha agradecido sin condenas ni reproches a Bildu, la heredera de la ETA, su apoyo para aprobar los presupuestos. Me encorajina leer en los medios de comunicación impresos y oir en los audiovisuales, la clasificación social de "Abertzales" a estos asesinos. "Abertzale" significa "patriota", y estos no lo son. A punto estuvieron de convertir el País Vasco en una Albania enclavada en los Pirineos. Patriotas, es decir "abertzales" fueron los que recibieron los disparos en la nuca y las explosiones de los coches-bomba, o padecieron, como José Antonio Ortega Lara, la tortura del secuestro durante quinientos días, que hubiera colmado de satisfacción a los nazis de Treblinka o Spandau ó a los carceleros estalinianos en los campos de concentración de Siberia. Esos murieron como patriotas asesinados por criminales. Pero en fin, la perversión en el lenguaje ha sido una de sus mayores victorias.

Iglesias ha ido más allá que Sánchez, y se ha felicitado por el ingreso de Bildu, es decir, de la ETA, en la dirección y gobernabilidad de España. Su influencia para que esa cascada de pus nos haya asqueado a todos los españoles de bien, es innegable. Siempre estuvo de su lado, y ahora los ha colocado en la cumbre de las decisiones políticas de la nación que quisieron destrozar. Comunismo puro. Porque ellos, los que apoyan los presupuestos de este Gobierno incalificable, nos asesinaron. Fuimos enterrados casi novecientos españoles. Y sufrimos la ausencia de los nuestros, miles de españoles más. Nos mataron a más de cuatrocientos guardias civiles y Policías, los mismos que hoy guardan su seguridad y sus vidas. Nos asesinaron a casi cien militares, generales, oficiales, suboficiales y soldados. Las mismas FFAA que hoy están obligadas a rendirles honores y en el caso del Ejército del Aire, a llevarlos de un lugar a otro con amigos y familiares en aviones del Estado para que ella coma langostinos y él se toque los huevos mientras se broncea. Nos secuestraron, nos mutilaron, nos robaron. Mataron a nuestros niños. Y hoy, como celebra Iglesias, forman parte de la dirección de España. Esto puede terminar mal. O para ellos o para toda la España decente y gradualmente arruinada. Y si son ellos los que pierden, serán juzgados con todas las garantías y conocerán un sistema penitenciario respetuoso con sus derechos. No necesitarán ninguna clase de adaptación de Ortega-Lara, enterrado en vida durante más de 500 días, por los nuevos gobernantes del Estado Español.

Gentuza podrida.

Déjanos tu comentario

Para publicar tu opinión sobre este contenido, regístrate de forma gratuita.

Cargando...

0 comentarios