Gobierno de imbéciles

En ABC han reunido la opinión de brillantes y no coincidentes escritores, académicos y gentes que saben leer y escribir sin hacer faltas de ortografía, y que unánimemente, condenan sin paliativos el ataque y el acoso al idioma español, la lengua común de España hablada por 500 millones de seres repartidos en el mundo. Tan sólo el enchufado García Montero de Almudena Grandes suaviza su tono. Al fin y al cabo, al nublado poeta granadino, al que le viene tan grande su cargo institucional al frente del Instituto Cervantes, no puede enfrentarse a la chocholona de Neguri, Isabel Celáa ni al Gobierno que tan generosamente lo mantiene. De perder su chollo, Montero tendría que volver a formar parte de todos los jurados de premios literarios, concederle de cuando en cuando un galardón con respaldo económico a su señora, y malvivir de la Poesía. En ese caso no sería un poeta excepcional. De la Poesía no vive nadie.

ABC ha preguntado a intelectuales conservadores, liberales, de la izquierda moderada y culta, de la izquierda inmoderada y ágrafa, y todos coinciden en el canallesco espíritu de la Ley Celáa, que estudió en un colegio concertado y envió a sus niñas a estudiar a otro colegio concertado, como Dios manda. Se repite el término "canalla". "La patología mental que sufre la izquierda ha llegado hasta considerar que el nombre de España es patrimonio de la derecha", dice Boadella, que sufrió la persecución del Régimen anterior. Iglesias odia al español por dos motivos. Porque lo habla cursi y mal, y porque el español es el idioma de España, a la que aborrece. De canallada inmensa habla Savater. De desastre Joaquim Coll, de inaceptable Fusi, pero creo que la más sintética y brillante es la opinión del escritor vasco Jon Juaristi. "Es un genocidio cultural y lingüístico llevado a cabo por este Gobierno de imbéciles". Pleno acierto. Genocidio cultural y Gobierno de imbéciles. Gobierno empeñado en terminar con España, su sistema democrático y la Corona, porque en España proclamarse monárquico equivale a vivir en la caverna, cuando en Europa – no me refiero a monarquías árabes ni tibetanas, ni norteafricanas-,  no opinan lo mismo, sino lo contrario en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en Suecia, Dinamarca, Noruega, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, y si me apuran, Liechtenstein y Mónaco, donde la figura del Monarca es garantía de equilibrio, ecuanimidad, justicia y patriotismo. Aquí se quieren cargar al Rey, porque este Gobierno de imbéciles y traidores, que es añadido mío, odia el progreso, el equilibrio, la ecuanimidad, la justicia y el patriotismo. Vivimos los españoles inmersos en una pesadilla, y o terminan amordazándonos a todos, o terminan ellos corriendo por las calles o embarcando en aviones precipitadamente con sus maletas bien contenidas para disfrutar de los beneficios de sus fechorías en los azules mares caribes.

La Ley Celáa será contestada y no cumplida en algunas autonomías. Conviene solicitar a Page y Fernández Vara  la sinceridad de sus decisiones. Al final, se ponen a cuatro patas y reciben con dolorosa disciplina la arremetida del primate. Pero vuelvo al principio. No es necesario buscar en el Diccionario de Sinónimos y Antónimos la sencilla descripción del traidor Gobierno de España. Es un Gobierno de canallas y lo que peor, de imbéciles.

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