¡Que vienen los rusos!

En plena tragedia, en plena ruina, la noticia más divertida del año. Entre el independentista con piel de babosa deslizante Madí, el simpático y roquídeo exconsejero  de pasado terrorista Vendrell, y el empresario y fundador de "Ara", además de asiduo visitante de Assange, Oriol Soler,  convencieron a Putin para que enviara a Cataluña un contingente de diez mil soldados rusos, con el fin de lograr, a sangre y fuego, la independencia catalana y el establecimiento de una nueva Suiza en el Mediterráneo. Lo lógico y patriótico habría sido que entre Madí, Vendrell y Soler, hubiesen convencido a diez mil independentistas catalanes a tomar las armas, pero ya es sabido que el catalán no es partidario de la milicia, del riesgo y del heroísmo. Así que Putin, que no tiene otra cosa que hacer que apoyar a Puigdemont, les prometió diez mil soldados rusos. El soldado ruso es valiente, preparado y curtido. Aguanta los calores tórridos y los fríos extremos. Cuenta con la ayuda de un extraordinario material de guerra. Pero diez mil, son pocos los soldados aunque sean rusos, canten la "Slavianka", y sepan recitar de memoria el Poema al Guardia Fronterizo. 

Para mí, que Putin todavía se está riendo.

Con diez mil soldados, sean rusos, ukranianos, ubzekos o ingushetios, lo más que conseguirían Puigdemont, Madí, Vendrell y Soler, con el refuerzo propagandístico de Roures, sería incordiar la vida cotidiana de algunos barrios de Sabadell. Entonces, El Rey llamaría a Putin y a Lavrov, y les diría algo así como " no me toquéis más el ciruelo, Vladimir", que esto no está para bromas. Y Putin, después de disculparse, se llevaría de retorno a los diez mil soldados rusos, tan necesarios cuando el verano llega, para lucir su incomparable marcialidad en el gran desfile de la Plaza Roja de Moscú. Para romper una nación con más de diez siglos de unidad efectiva, y elevar a Jefe de Estado a un payaso huído en Bélgica – nación creada por impulso español-, son necesarios muchísimos más rusos. Durante la Guerra Civil, Stalin envió toda suerte de material al bando republicano-socialista-comunista-anarquista (terminaron peleando entre ellos), y permitió que algunos militares rusos pasaran una temporada en España, pero más que soldados, envió comisarios políticos y agentes de la NKVD, que vigilaban a los comunistas españoles y ordenaban que fueran pasados por las armas aquellos que no respondían con honor militar en el campo de batalla. También organizaron con sus subordinados españoles, los fusilamientos masivos, porque es sabido que los comunistas son extremadamente aficionados al genocidio. Pero cuando Stalin comprobó que los hechos no concordaban con sus deseos, dejó a los españoles combatiendo con los despojos de su material, y se llevó a la URSS a sus comisarios y agentes, de los cuales, más de la mitad terminaron por ineptos en campos de concentración o simplemente fusilados.

Para invadir y conquistar Cataluña diez mil rusos son muy pocos si no les ayudan los independentistas catalanes, que son más independentistas de sardana, barretina, "nova cançó" y el "Barça", que de resistir con las armas un encuentro con la Legión, la Fiel Infantería, los buques de la Armada, los aviones del Ejército del Aire, los artilleros, los caballeros y los ingenieros, los Regulares de Ceuta o Melilla o los carros de las brigadas acorazadas.  Una gran nación como es España, necesita de todo. Soldados, sabios, científicos, artistas, literatos y mercaderes. Y en Cataluña hemos tenido a los mejores del último sector social, pero no han destacado en el primero. Y está bien así, porque una nación es un conjunto de sensibilidades y , artes, oficios y vocaciones. Pero que Madí, Vendrell y Soler, pidan diez mil soldados rusos sin ofrecer soldados catalanes, no es petición seria. Y después viene la financiación del forajido. Esto se vuelve divertido. De momento, no se oirán por el nordeste español las notas de la "Slavianka".

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