Visita al PAPA

Pedro Sánchez visitará al Papa Francisco el próximo fin de semana. Todo será afectos y parabienes. Leo que la relación entre las dos administraciones, la inmortal de la Iglesia y la –es de esperar-mortal de Sánchez, es fluída y amistosa, fraguada durante dos años con motivo de la exhumación de unos huesos que llevan más de cuarenta años siendo eso, exclusivamente huesos. Quizá Su Santidad le explique a Sánchez que no está de acuerdo con la nueva ley del aborto que presentará en breve en el Congreso la compañera sentimental de Iglesias, y por ello ministra de Igualdad del Gobierno, Irene Montero. No cabe en mis entendederas que la libertad de asesinar a los seres más indefensos de la naturaleza se pueda ejercer sin causa alguna, con 16 años de edad, sin permiso paterno y bajo el influjo del capricho.

En el Reino de España, como reza en el carné de conducir vehículos motorizados, es requisito fundamental haber cumplido 18 años para obtenerlo. Lo mismo, para votar. Y se necesita el permiso paterno para afiliarse a una Biblioteca Pública. A una joven de 16 años, si se cumple la Ley, no le está permitido acudir a una discoteca, y menos aún, beber alcohol. Pero sí podrá matar, con plena libertad, al hijo que lleva dentro .  Sería conveniente que Su Santidad fuera informado previamente de las características del individuo que se dispone a recibir. Se trata de un generador de odio, de un animador del rencor y de un tramposo profesional. No obstante, después de haber recibido y abrazado a Raúl Castro, a Nicolás Maduro y a su querida amiga Cristina Fernández de Kirchnner, sospechosa de haber ordenado el asesinato de un Fiscal independiente que le soplaba por detrás de las orejas, el hecho de recibir a Sánchez no puede considerarse como una peligrosa excepción.

Es cierto que su inacción en la exhumación de los restos de Franco, gracias al cual sobrevivieron miles de religiosos, entre obispos, sacerdotes, monjas, hermanas de la caridad y catequistas, ha podido ser causa de una amistad floreciente. En lugar del "siempre nos quedará París" de Casablanca, "siempre nos quedará el Vaticano". 

El visitante del Papa ya ha puesto en marcha una nueva legislación educativa, donde se grava a los padres la educación concertada y la formación religiosa de sus hijos. Y muy pronto, con los votos de los chavistas de Podemos, los separatistas catalanes y los herederos de la ETA, entrará en vigor la nueva Ley de la eutanasia, que para más comodidad, se podrá efectuar a domicilio. Le advierto respetuosamente de todos estos datos a Su Santidad por si no le han informado debidamente del pedazo de pájaro de cuentas que va a recibir el próximo sábado, 24 de octubre, en la Santa Sede. Si se trata de una visita de amistad, la amistad es preocupante. Si se trata de una visita orientada a las negociaciones, más preocupante aún.

La Iglesia es fuerte, poderosa e inteligente. Veintiún siglos de inteligencia la contemplan. Como todas las instituciones, a lo ancho y largo de la Historia ha podido cometer graves errores, Pero esos errores jamás han tenido que ver con la frivolidad. Y mucho me temo, que la visita del próximo sábado, se va a resumir en un frívolo y simpático encuentro entre un mentiroso y un Papa obstinado en  desorientar a centenares de millones de católicos repartidos por todo el mundo, las ovejas de las que es máximo Pastor.

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1 comentarios

Ernesto Exposito
  • Hace 20 días

Sois unos krac